Actualmente las mujeres tienen una adicción muy fuerte al tabaco. En España fuma el 58% de las mujeres embarazadas (datos obtenidos de la revista: Embarazo sano), tan sólo la tercera parte de ellas lo dejan cuando saben que esperan un bebé. La mayoría se contenta en reducir su consumo, pero hay un grupo que no renuncia a fumar.
Parte de ello se debe a la información que existe sobre el tema.
Algunas mujeres piensan que fumar les calma y reduce el estrés, y como el estrés es malo para el bebe, no dejan de fumar. Pero fumar solo reduce el estrés que produce la dependencia de la nicotina, y proporciona una falsa sensación de relajación.
Otras piensan que si lo dejan engordarán y engordar tampoco es bueno. Es cierto que fumar adelgaza, un paquete de cigarrillos quema aproximadamente 200 calorías, por eso se pueden engordar de 3 a 5 kilos si se deja de fumar, pero se ha de tener en cuenta el efecto quita hambre que tiene la nicotina, pues hace que la alimentación sea peor y puede presentarse una falta de vitaminas, como la vitamina C. Por ello fumar es más perjudicial que engordar.
También cabe decir que el uso de parches y chicles antitabaco
es perjudicial, puesto que proporcionan nicotina al cuerpo para reducir
o evitar el síndrome de abstinencia del fumador.